Comiendo en mi laburo hace un rato recordé una historia interesante que tiene que ver con la divina de mi Mama. Hace un tiempo largo (Mucho antes de mudarme de Mama's house) decidí que iba a empezar a llevarme comida de casa para almorzar en mi oficina. La verdad es que no me duro mucho, me dio mucha paja y ahora traigo comida solo de vez en cuando, compro aca la mayoría de las veces, pero no importa, la historia no tiene que ver con eso.Cuando tome dicha determinación también decidí que quería comer civilizadamente; cuando uno come, generalmente no usa como soporte un taper (se escribe así?), mucho menos cubiertos de plástico y ni hablar de usar vasitos de plástico para tomar agua. Por ende decidí proveerme de elementos de "Uso civilizado" para comer diariamente sentado frente a mi PC: entre las cosas que traje hay: Dos juegos de cubiertos Tramontina (R), un vasito rígido rosa (de plástico) y un platito de cerámica que es el que tiene que ver con esta historia.
Este platito es uno de esos platos rezagados de un juego de vajilla viejo que dejo de usarse habitualmente en casa hace mucho tiempo. No tiene nada raro, es color cremita, una guarda azul alrededor y un dibujo que lo hace único y a su vez seguramente esta en mil millones de otros platitos y aditamentos de cocina Ese dibujo es el protagonista de este relato.
Describo el dibujo que es un tanto complicado (No ganas de sacar fotos): Hay 3 patitos blancos con llamativos picos amarillos y patas medio naranjas, en el fondo, casi descolgado, una cerca que me gusta imaginarme por conveniencia de dulzura, que es de madera pintada de azul.
Bueno, la cosa es que el día que estaba eligiendo que traerme mí Mama me acerco a mis manos este platito diciéndome que quizás me serviría ese que es más pequeño de lo normal y que estaba en desuso. Cuando me lo dio, mientras lo sostenía, pensó 10 segundos y me dijo la frase que es la justificación de esta historia, el Ley Motive del relato: "No te van a cargar en el trabajo si llevas un plato con patitos?" y en ese momento el tiempo se detuvo: de repente quede solo mirando a mi alrededor, mi cocina, Mama, el piso y el plato. Redondo e inerte casi decorando una situación sacada de 1989 cuando estaba cursando el primer grado de la escuela primaria.
Había dos opciones: lo llevo o no?, obvio que si! si soy súper tierno!, el tiempo volvió a correr, abrace a mi Mama y le dije que era una genia porque seguia teniendo en cuenta esos pequeños detalles como Madre de niño pequeño en su etapa de crecimiento. Moraleja de la historia (Anoten!):
- Mi vieja es una grosa
- Los patitos no molestan
- No me importa que me carguen (De hecho nunca lo hicieron con este platito)
- Que bueno que es comer civilizadamente sin necesidad de usar elementos descartadles!
Espero que les haya gustado. Sean tiernos y quieran a sus Madres, Padres, Familia, Amigos y Amigas!
1 comentario:
Gordo!! Hace rato que vengo conteniendo las ganas de firmar este Gran Gastón virtual, vaya uno a saber por qué, como si hacerlo tuviera algo de malo, pero la historia del platito con el patito ha hecho que me decida y por fin escriba. Qué tengo para decir? que el tiempo pasa, los años pasan, nos ponemos viejos o nos hacemos adultos, responsables, perseguimos metas, algunos las alcanzan, cambiamos de ambiente, de gente, de actividad, de casa y en esa transición variamos, inevitablemente variamos, somos otros, nos transformamos o nos transforman, que no es lo mismo pero da igual, y mentiría si digo que conozco al Gastón versión 2007, yo conozco otro Gastón, y después de 10 años me alegra saber, en parte gracias a esta historia, que la escencia sigue vigente, que en el fondo es lo mismo, que lo bueno no perece. Es muy bonito tener esa certeza. Saludos a la protagonista de la historia, hacele saber que la tengo en mi corazón y que forma parte de mis más lindos recuerdos. Deseo con todo mi corazón que seas muy felíz. Te quiero un montón.
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